Cuando aún permanecen en el aire los ecos de la llegada al Polo Sur de las expediciones de Ramón Larramendi y Albert Bosch, los también españoles Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza han concluido su colosal desafío de cruzar de punta a punta el continente antártico.
Después de 55 días de travesía extrema, iniciados el pasado16 de noviembre, el trío alcanzó la base soviética en Bahía Hercules, destino final de su desafío. Antes que ellos sólo habían conseguido la travesía de la Antártida, de costa a costa pasando por el Polo Sur, ocho personas.

El resumen apresurado de su aventura señala que han recorrido 3.400 kilómetros en completa autonomía, esto sin sin ningún apoyo exterior. Transportando su impedimenta en grandes trineos y desplazándose con esquís a través de un terreno sumamente complicado. Todo soportando temperaturas que en algunos momentos alcanzaron los 45º bajo cero. "Esperábamos pasar frío, pero no tanto", ha señalado desde Bahía Hercules Vallejo.
Unas condiciones extremas que se volvieron más difíciles en algunas ocasiones con la aparición de violentas tempestades. Otras veces, por el contrario, la ausencia de viento les complicó las cosas. Esta calma les obligó a permanecer completamente inactivos en ocho de las 55 jornadas que han empleado en la travesía. La razón no es otra que las cometas que han utilizado en la travesía.
Barcos sobre el hielo
Las cometas polares son la última revolución en las travesías polares. Auténticas velas, ayudan a mover los pesados trineos de hasta 170 kilos de peso, convirtiéndolos en navíos con patines que atraviesan la Antártida. Gracias a la energía eólica que capturan los miembros de la Transantartika han logrado recorrer distancias impensables sin ayuda motorizada: en 14 ocasiones recorrieron más de 100 kilómetros por jornada y en una alcanzaron 180 kilómetros, récord absoluto en un día, logrado el pasado 3 de enero.
La travesía del autollamado Basque Team ha tenido dos partes bien definidas. La primera les llevó desde su punto de partida, la base rusa Novolazarevskaya, orillada al Océano Atlántico Sur, hasta el Polo Sur Geográfico. En sus 2.230 kilómetros de recorrido, cruzaron la llamada Tierra de la Reina Maud, una de las porciones más salvajes y desconocidas del continente antártico.
Aquí se enfrentaron a los mayores problemas. Lo prueba que tardaron en cruzarla 44 días. A las condiciones meteorológicas citadas hubo que añadir un terreno de gran complejidad y peligro. La presencia de los farragosos sastrugis, montículos de nieve y hielo de escasa altura que dificulta en extremo el paso de los trineos, y de grietas fueron la dominante.
Momentos dramáticos
En una de esas grietas, el Basque Team vivió los momentos más dramáticos del recorrido. Fue el 21 de noviembre, cuando una de ellas se abrió, tragándose el trineo de Juan Vallejo. De manera inverosimil y aunque fue arrastrado por las cuerdas que le ataban al trineo, el vitoriano logró detenerse al borde del abismo hasta que sus compañeros las cortaron evitando que también cayese él. Un día más tarde lograron sacar al trineo de allí y prosiguieron su camino.
Al contrario que la primera parte, el camino desde el Polo Sur geográfico a la costa de Bahía Hércules ha resultado mucho más sencilla de lo que parecía a priori. 1.160 kilómetros en ′sólo′ 11 jornadas, aunque al final el viento volvió a desaparecer por completo. "Ha sido duro hasta el último día, porque al final apenas ha soplado el viento y hemos tenido que hacer los últimos kilómetros andando y tirando de los trineos", concluye Vallejo.
Publicado por El Mundo, 11/01/2012
Leer más información de Alberto Iñurrategui >>>
Contratar una conferencia de Alberto Iñurrategui >>>